Anecdotario XXIV:Destruyendo el instrumento

Parece que todo comienza con Pete Townshend, el guitarrista de The Who. La primera vez que rompió una guitarra en el escenario, fue básicamente un accidente: tocaban en un escenario con el techo muy bajo, en un movimiento brusco rompió el cabezal de su guitarra y decidió seguir adelante con la destrucción.


La respuesta de la multitud fue asombrosa, se volvieron locos, así que empezó a primero romper las cuerdas y más tarde cuando las cosas iban bien a destrozar la guitarra completamente. Townshend rompió más de 35 guitarras solo en 1967. Townshend aprendió a no arrojar mucho valor sentimental a sus máquinas de rock, pero reconoce que cada guitarra tiene su alma y que en muchos casos pedía que repararan una guitarra concreta.

Algunos, como Kurt Cobain, hicieron una forma de arte de la destrucción de la guitarra. Cobain era un usuario notable de guitarras baratas de todo tipo, aunque también dejó un rastro amplio de amplificadores rotos. Quizás la guitarra más famosa que destruyó el líder de Nirvana fue una Fender Stratocaster construida en Japón , que rompió en el estudio de grabación “Endless, Nameless” en Nevermind. La guitarra finalmente se reparó, pero en la época en que se lanzó Nevermind, rompió la guitarra nuevamente durante una presentación en vivo de “Endless, Nameless” en Chicago. La guitarra rota está actualmente en exhibición en el EMP Museum en Seattle.

Otros, mientras tanto, destruyen una guitarra que aman en un momento de ira. Después de una pelea frustrante con el sonido de su guitarra, Caleb Followill destrozó su guitarra Gibson clásica en el escenario.

Errores caros

Durante el rodaje de la película The Hateful Eight , Kurt Russell rompió una guitarra Martin de la década de 1870. Él asumió que era un accesorio barato. No fue así, y Russell destruyó la guitarra antes de que alguien tuviera la oportunidad de reemplazarla con un equivalente barato. (Jennifer Jason Leigh, que estaba tocando la guitarra segundos antes de que se rompiera, era consciente de su valor. Estaba horrorizada).

Cuando la compañía Martin, que prestó la guitarra a la película de Quentin Tarantino, se enteró de la situación, decidieron prohibir que cualquier otra película tomara prestadas sus guitarras por cualquier motivo.

Hendrix optó por prender fuego a su strato… eso si no pudo destruirla y la cambió en secreto por un instrumento menos valioso. Cuando Jimi aplastaba una guitarra, intentaba reconstruirla para poder usarla nuevamente con ese propósito.

Moraleja: Si por cualquier razón debes destrozar un instrumento, hazlo con uno barato.

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